CUENTOS Y UN POCO MÁS

AMORES VIAJEROS
-Alicia Pantoja (2020)


¿Primera cita?

-Alicia Pantoja

Cada día el verde sapo, observaba maravillado a la rosa mariposa, posada en la roja rosa que estaba plantada exactamente en la mitad de todo el estanco. Cada día el curioso sapo saltaba un poco más cerca hacia esa hermosa mariposa que hacía sus ojos brillar.
La mañana de un día de primavera como todos los demás, aquel sapo se encontraba lo suficientemente cerca de aquella bella mariposa y con perfecto sigilo y envidiable agilidad estiró su larga lengua hacia la bella mariposa que le robaba el sueño, y, se la comió.

QUERIDO DIARIO

EJERCICIO DE ESCRITURA CREATIVA POR:
Andrea Castrillón y Alicia Pantoja

10 de octubre de 2019, salí de casa como cada mañana rumbo a la universidad sin saber que ese día cambiaría mi vida; la mañana era soleada y el color naranja que impregnaba las calles hacía que achinara mis ojos y arrugara mi frente, el sol estaba más fuerte que nunca o eso me pareció a mí.

Después de una tediosa clase, me encaminé a la cafetería junto con dos compañeros más, con el apetito que llevaba se me hizo eterna la espera a mi turno, la tarde era pegajosa, mi vestido de flores holgado y fresco no logró aplacar el efecto del calor, después del almuerzo me senté un momento y observé con atención la actividad en la cafetería. Siempre ha sido un pasatiempo para mí observar el mundo que me rodea como invisible, recuerdo que vi un grupo de chicos preocupados a causa de una prueba, hablaban solo de números, aún no entiendo, cuanta pasión pueden invertir en unos cuantos trazos confusos, también recuerdo el sonido del televisor de fondo con el relatar de una novela vieja a la que nadie atendía, en ese momento mi compañero se acercó y me ofreció un poco de la bebida que llevaba, al instante de tomarlo no pude evitar sentir en una acidez punzante en mi garganta que de inmediato me obligó a correr al baño con la necesidad agobiante del vómito llenando mi boca.

Al salir del baño, luego de vomitar hasta la torta del bautizo, me encontré con el rostro preocupado de mi compañera de clase, yo un poco pálida me acerqué a ella y comenté que quizá tuvo que ser la ensalada del almuerzo, mi amiga, quien siempre ha sido algo chancera, sugirió un posible embarazo lo cual me pareció algo alarmante, era imposible, pensé, sin embargo, luego de meditarlo un poco, recordé aquel viernes de canelazo, en el que seducida por un poco de buena música y un par de melosas palabras, terminé en el fondo del parqueadero oscuro y desolado con el chico de ojos grises cuyo nombre nunca supe y el cual su rostro no volví a ver.

Aturdida y agobiada me dirigí a biblioteca, con la esperanza de que el frío del aire acondicionado me ayudara a aclarar mis ideas, recuerdo de alguien que decía que ese lugar estaba en llamas por la cantidad de emociones y de situaciones que albergaban sus paredes, era el lugar más tranquilo y más caótico de toda la universidad. Mientras subía las escaleras, me topé con un par de chicos bastante peculiares, como sacados de una historieta para niños, chanceaban y discutían sobre todo, incluso pensé que eran peor que un matrimonio en crisis y yo ensimismada caminando por el pasillo con mi fragancia nueva.

Al llegar a la biblioteca, pude reconocer aquellos ojos grises que en esa noche me hicieron temblar. - estoy embarazada, le dije sin más. 

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